Fecha del articulo: 14/9/2013

La mayoría de los propietarios de inmuebles a la venta o en alquiler no saben qué es un certificado energético y, aun peor, no saben para que sirve realmente. Hasta la fecha de hoy se han podido certificar alrededor de 165.000 viviendas en España, sobre una cantidad de 3,4 millones de viviendas vacías, según datos del Instituto Nacional de Estadística. La mayoría de las certificaciones (110.000) se ha realizado entre Madrid y Cataluña. En Granada se han certificado alrededor de 1000 viviendas. Muy pocas.
Podríamos definir la situación actual de la certificación energética a través de tre conceptos: caos, guerra de precios y falta de inspección.

Caos.
Los propietarios piensan que se trata de una nueva forma de recaudar y no paran de quejarse. No se entiende que se está intentando que las casas consumen cada vez menos electricidad y reduzcan cada vez más las emisiones CO2.
Los encargados de crear los registros de los certificados energéticos y de vigilar que las calificaciones sean correctas (las Comunidades Autónomas), van a su bola. En Madrid ya se ha empezado a sancionar, mientras que en Aragón parece que aún no se ha abierto el registro. Y cada comunidad cobra “lo que le da la gana”. En la Junta de Andalucía tenemos la suerte que el registro es gratuito pero se está teniendo problemas con la inscripción online (y el técnico pierde tiempo en el desplazamiento).
¿Y los técnicos que realizan certificados energéticos? Algunos no realizan ni siquiera una visita a la vivienda y hacen el certificado via telefonica. En otros paises de la Comunidad Europea la visita presencial es obligatoria. Es famoso el caso de un arquitecto italiano de la Isla Cerdeña que realizava certificaciones energéticas a viviendas del Trentino Alto Adige (la región que está más al norte de Italia). Desde entonces se se prohibió la “visita a distancia”.

Guerra de precios.
En internet se puede encontrar de todo, desde sitios web cutres, realizados a través de algún servicio online gratuito, hasta portales y directorios de certificadores energéticos de toda España. Incluso existen comparadores de precios y sitios de subastas.
En todos estos sitios web se ofrecen servicios “rápidos y garantizados” de certificación energética de edificios, la mayoría de las veces con precios cerrados y que no superan los 100 euros.
Una auténtica guerra de precios sin escrupulos. Un ejercito de profesionales en crisis (no todos titulados, ver artículo “¿Quién puede realizar la certificación energética?“) se ha literalmente lanzado al mercado virtual pensando de encontrar mucho trabajo. Viendo que la oferta de certificados energéticos superaba la demanda, esa marea de profesionales (en gran mayoría estudios de arquitéctura y aparejadores “en paro”) ha empezado a bajar los precios, cada vez más, hasta llegar a ofertas Groupon y precios ridículos. Por la red se encuentran certificados energéticos a 35€. En Granada hemos podido comprobar precios “desde 50€”.

Falta de inspección.
Antes o despuès llegará, como todo. En Madrid ya se han sancionados unos propietarios pero aún no podemos hablar de inspecciones. También se habla de inspeccionar (sobre todo) las certificaciones que asigna una A o una B a un edicio, con la intención de evitar fraudes.

La verdad es que tiene que pasar otro año antes de que la certificación energética sea reconocida entre los propietarios. De momento muchos de ellos esperan hasta haber alquilado o vendido para hacer este trámite. Y los que no saben del certificado energético vienen informados por el notario en el momento de la venta (un notario tiene la obligación de poner el certificado energético en el contrato de compraventa de un inmbueble).